
Científicos que revisaron datos de la misión Cassini comunicaron que la probabilidad de que Encélado, una de las lunas de Saturno, pueda sustentar procesos químicos relevantes para la vida ha aumentado después de identificar diversas sustancias carbonadas en las columnas de escape ubicadas en su polo sur.
Encélado, la sexta luna más grande del vasto sistema saturnino, saltó a la primera plana científica cuando Cassini detectó géiseres de vapor y granos de hielo proyectados desde fracturas en su corteza helada. Observaciones posteriores con el telescopio espacial James Webb confirmaron que esas fumarolas pueden alcanzar alturas cercanas a 9.600 kilómetros, y que nacen en un enorme océano salado subsuperficial situado bajo una densa capa de hielo.
El equipo de expertos, liderado por Nozair Khawaja, profesor de la Universidad Libre de Berlín, analizó partículas de hielo captadas directamente dentro de las columnas y determinó la presencia de compuestos orgánicos, algunos de ellos identificados por primera vez en este tipo de ambientes. A diferencia de material recuperado en el anillo E de Saturno, que puede haber sido alterado por la exposición al espacio durante meses o años, los granos de las fumarolas tenían “apenas algunos minutos de antigüedad”.
“Lo que logramos capturar es, en realidad, la muestra pura del subsuelo”, aseguró Khawaja.
Los datos fueron recolectados por el Analizador de Polvo Cósmico a bordo de Cassini, y complementan trabajos previos que ya habían señalado moléculas orgánicas y sales en el anillo E.
En este sentido, el nuevo estudio no solo confirma que muchas de esas sustancias proceden de Encélado, sino que también amplía el catálogo de compuestos detectados, revelando rutas químicas más complejas de lo que se sabía hasta ahora.
Aunque los hallazgos no constituyen una prueba concreta de la existencia de vida, los investigadores subrayan que la combinación de agua líquida, fuentes de energía y ahora moléculas prebióticas complejas puede crear condiciones que, en teoría, favorecen procesos precursores de la biología. Por tal razón, Khawaja afirmó que la complejidad química observada hace que “todo apunte a que Encélado sea una luna verde”.
Cabe destacar que la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ya contempla una misión dedicada a Encélado para el año 2042, y que incluiría un orbitador con sobrevuelos de las fumarolas y un módulo de descenso sobre la región del polo sur.
Jörn Helbert, responsable de sistemas planetarios en la agencia, comentó que este nuevo hallazgo “hace que sea muy oportuno enviar una misión que busque señales de vida” en el cuerpo celeste.
