Principado de Monaco
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La princesa Alexandra de Hannover, hija menor de Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, anunció su compromiso con Ben-Sylvester Strautmann, su pareja desde hace más de una década. La noticia, publicada en su cuenta de Instagram, ha captado la atención de la prensa internacional y de los seguidores de la familia Grimaldi, quienes celebran este nuevo capítulo en la vida de la joven royal.

 

A sus 27 años, Alexandra compartió un carrusel de imágenes donde aparece sonriente junto a Strautmann, mostrando un llamativo anillo de compromiso con un diamante amarillo de talla cojín, flanqueado por dos diamantes triangulares. La publicación, acompañada del texto “The marriage plot”, acumuló miles de reacciones y comentarios de felicitación, incluyendo los de Louis y Marie Ducruet, miembros cercanos de la familia.

El compromiso sella una relación que comenzó cuando ambos tenían 17 años. Strautmann, empresario de origen alemán y exjugador de baloncesto, mantiene un perfil discreto, aunque es habitual en eventos del Principado de Mónaco. Su presencia en actos oficiales y sociales ha sido constante, reflejando una integración natural en el entorno de la familia Grimaldi.

Alexandra, por su parte, ha construido una trayectoria académica sólida. Graduada en Historia y Literatura por la Universidad de Columbia en París, también estudió Ciencias Políticas y Filosofía en Nueva York. En 2026, decidió independizarse y mudarse a su primer apartamento, marcando una etapa de crecimiento personal que ahora se complementa con el anuncio de su boda.

La princesa ha mantenido siempre un perfil culturalmente activo. En entrevistas previas, ha mencionado su afición por la lectura —especialmente Salinger—, su gusto por la moda y su pasión por el patinaje sobre hielo, disciplina en la que ha competido desde joven. Su presencia en eventos como el Baile de la Rosa ha sido constante, consolidando su papel dentro de la vida social del Principado.

El anuncio también reaviva el interés por la historia familiar. Carolina de Mónaco y Ernesto de Hannover, casados en 1999 y separados desde 2009 sin divorcio formal, comparten en Alexandra su única hija en común. La joven mantiene una relación cercana con sus hermanos Casiraghi y también con los hijos de su padre, Ernesto y Christian. Su linaje la sitúa como duquesa de Brunswick y Luneburgo y, hasta hace unos años, figuró en la línea de sucesión al trono británico, de la que quedó excluida tras bautizarse en la fe católica.

La boda de Alexandra promete convertirse en uno de los eventos más destacados de la realeza europea. Con una relación consolidada, una trayectoria personal marcada por la discreción y un entorno familiar profundamente mediático, la pareja inicia una nueva etapa que ya despierta entusiasmo entre seguidores y observadores de la vida monaguesca.