Female Soccer
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La Eurocopa Femenina de la UEFA 2025, celebrada el pasado mes de julio en Suiza, marcó un antes y un después en la organización de grandes eventos deportivos al integrar la sostenibilidad y la inclusión en todos sus niveles. Mediante una estrategia que combina acciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), el torneo se centró en tres pilares esenciales: reducir el impacto ambiental, proteger los derechos humanos y garantizar prácticas transparentes y responsables.

 

Estos objetivos estuvieron apuntalados en 47 metas y 97 acciones concretas. Por ejemplo, antes del partido inaugural entre las selecciones de Suiza y Noruega, se firmó una declaración conjunta de derechos humanos con el gobierno suizo, las ciudades anfitrionas y la Federación Suiza de Fútbol. El compromiso incluyó, entre otras cosas, mecanismos para denunciar abusos, prevenir la discriminación y monitorear el acoso en línea.

La sostenibilidad también se reflejó en la experiencia de los aficionados. Se ofreció transporte público gratuito en los días de partido y se añadieron cientos de servicios de tren, logrando que el 86% de los asistentes viajara con métodos de bajas emisiones. Asimismo, los ocho estadios en los cuales se disputó el torneo adoptaron señalización ecológica y envases sostenibles en la venta de alimentos.

La accesibilidad fue otro eje clave: por ejemplo, las transmisiones televisivas de los 31 encuentros contaron con comentarios audiodescriptivos, y se vendieron casi 1.400 entradas para personas con necesidades especiales. De igual forma, un equipo de 53 voluntarios especializados brindó apoyo a personas con necesidades específicas.

No obstante, la UEFA también extendió este enfoque a sus finales de clubes. En 2025, el organismo implementó más de 300 iniciativas de sostenibilidad, entre las que se incluyen el etiquetado de emisiones de carbono en quioscos, declaraciones formales de derechos humanos y la implementación de políticas de protección infantil y juvenil.

En la ciudad de Múnich, la final de la Champions League destacó con la segunda edición del programa Champions Innovate, que unió a varias startups como FC Urban y Equip Sport con socios de la UEFA para impulsar proyectos que procuran fomentar la actividad física y el acceso al deporte en todo el continente.

De igual manera, la final de la Liga Juvenil en Nyon, Suiza, hizo historia al ser la primera final continental sin vehículos: el aparcamiento se limitó a bicicletas, patinetes eléctricos y plazas para personas con movilidad reducida, al tiempo que se ofreció un servicio de autobuses lanzadera gratuitos desde la estación de tren.

Gracias a todas estas medidas, la UEFA intenta demostrar que el deporte puede combinar espectáculo y sostenibilidad, bajo principios de inclusión, innovación y respeto que podrían servir de modelo para futuros torneos.