
Un estudio nacional encargado por el gobierno neerlandés reveló que la prohibición de teléfonos inteligentes en escuelas ha tenido un impacto positivo en el entorno educativo. La medida, implementada oficialmente en enero de 2024, desató inicialmente cuestionamientos por parte de docentes, familias y estudiantes, pero los resultados sugieren una mejora significativa en la concentración, la interacción social y, en algunos casos, el rendimiento académico.
La normativa recomendó excluir los dispositivos móviles del entorno escolar, salvo casos excepcionales en educación especial. Como respuesta, la mayoría de los centros educativos implementaron estrategias para restringir su uso. Cerca del 66 % de las escuelas secundarias solicitaron a los alumnos dejar sus dispositivos en casa o guardarlos en taquillas, mientras que otro 20 % los recolecta al comenzar las clases.
La investigación, basada en encuestas a más de 600 directivos de escuelas primarias y secundarias, así como en grupos de discusión con actores del sistema educativo, arrojó datos contundentes: tres de cada cuatro centros secundarios reportaron que los estudiantes mostraban mayor facilidad para concentrarse, un 59 % notó mejoras en la dinámica social entre compañeros y un 28 % percibió progresos en los resultados académicos.
La eliminación del uso personal de teléfonos móviles durante la jornada escolar también redujo situaciones de acoso digital y promovió interacciones más directas entre estudiantes. Las pausas entre clases, antes dominadas por el aislamiento frente a las pantallas, pasaron a ser espacios de mayor comunicación cara a cara.
En las instituciones de educación especial, donde los dispositivos tecnológicos se utilizan como herramientas de apoyo al aprendizaje, cerca del 50 % de los centros indicaron haber experimentado avances concretos tras la implementación de la nueva normativa. Por otro lado, las escuelas primarias reflejaron un efecto menos pronunciado, ya que el empleo de teléfonos inteligentes era reducido antes de la prohibición; sin embargo, alrededor de una cuarta parte de estos planteles valoró positivamente la medida adoptada.
La ministra de Educación Primaria y Secundaria destacó que la directriz favoreció la disciplina en el aula y facilitó la gestión pedagógica. También se reconoció que los docentes con menos experiencia enfrentaron mayores desafíos al implementar la medida, lo que evidenció la necesidad de fortalecer la formación y el acompañamiento institucional.
En paralelo, el gobierno interino propuso recientemente medidas adicionales para reducir la exposición de menores a dispositivos digitales. Entre ellas, se incluye la recomendación de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años y limitar el tiempo de uso de pantallas en el hogar. Incluso se estudia la posibilidad de extender la prohibición total de smartphones a todos los niveles educativos.
