Palestine
Credit: Unsplash

Una oleada de reconocimientos diplomáticos a favor de Palestina protagonizó este fin de semana un movimiento coordinado entre aliados occidentales de Israel, en una maniobra destinada a aislar a Hamás y preservar la perspectiva de una solución de dos estados. Reino Unido, Canadá y Australia formalizaron su reconocimiento de la estatalidad palestina en declaraciones emitidas el domingo, convirtiéndose en los primeros miembros del G7 en dar ese paso, mientras Portugal avanzaba para anunciar una decisión similar. Varios países europeos y pequeños Estados están también en proceso de adhesión, con Bélgica, Francia, Luxemburgo, Malta y posiblemente Nueva Zelanda y Liechtenstein sumándose a los 147 Estados miembros de la ONU que ya reconocen a Palestina.

Los gobiernos han sincronizado sus anuncios con una conferencia especial de la ONU convocada para reactivar el impulso hacia la solución de dos Estados, encuentro co-presidido por Francia y Arabia Saudí. La iniciativa, impulsada principalmente desde París, combina un gesto diplomático simbólico con una propuesta política que busca garantizar una autoridad palestina reformada y democráticamente legitimada que, tras un eventual cese del fuego, sustituya a Hamás desarmado en Gaza.

La decisión ha generado tensiones y advertencias sobre posibles consecuencias. Existen temores de que Israel responda con la anexión de territorios en Cisjordania, en particular el corredor E1, una medida que fracturaría la contigüidad territorial palestina y complicaría aún más la viabilidad de un Estado independiente. Analistas anticipan que una escalada de medidas israelíes podría desencadenar sanciones comerciales europeas y una mayor aislación internacional para Israel, con hipotéticas repercusiones que incluso alcanzarían foros multilaterales.

La reacción de Washington y Jerusalén fue de rechazo a las gestiones previas, y Estados Unidos e Israel optaron por boicotear las reuniones preparatorias de la conferencia de la ONU. La controversia diplomática se cruza con asuntos militares y de seguridad regionales, incluyendo la presión sobre Estados Unidos respecto a posibles acciones contra Irán por su programa nuclear. En ese contexto, algunos aliados europeos mantienen reservas sobre el momento y la forma de reconocer a Palestina.

El plan francés, respaldado por Estados árabes, contempla además despliegues internacionales bajo mandato de la ONU para garantizar la seguridad en Gaza y un proceso de formación y verificación de fuerzas policiales palestinas, medidas que dependerían de un amplio consenso internacional y de garantías de verificación por parte de Israel. La propuesta busca mostrar que el reconocimiento no premia a Hamás, sino que pretende preservar la alternativa de un Estado palestino viable como forma de evitar la destrucción de las condiciones para una solución de dos Estados.