Football stadium
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La FIFA salió al paso la semana pasada a las denuncias emitidas por un grupo de fanáticos ingleses sobre el costo de las entradas para el Mundial 2026, defendiendo su política de precios variables tras informes de que la oferta más económica sería limitada y que la demanda podría encarecer aún más los boletos.

Los pasajes para los encuentros se pusieron a disposición recientemente tras el sorteo, y medios especializados informaron que las entradas anunciadas desde 60 dólares para la fase de grupos ya escasean. Miembros de la Embajada de Aficionados de Inglaterra calcularon que un seguidor que comprara billetes de la categoría más baja para todos los partidos de su selección, y que además asistiera a la final, afrontaría un desembolso mínimo de aproximadamente 3.200 dólares, sin contar viajes entre sedes ni alojamiento.

La FIFA ha explicado que aplicará un sistema de precios dinámicos en el torneo, organizado conjuntamente por Estados Unidos, Canadá y México, con tarifas que podrán subir o bajar en función de la demanda. En su comunicado, la entidad sostuvo que este modelo refleja “prácticas de mercado habituales en eventos deportivos y de entretenimiento en nuestros anfitriones”, y resaltó el esfuerzo por ofrecer “un acceso justo” al espectáculo, manteniendo entradas para la fase de grupos desde 60 dólares.

La crítica principal de la Embajada de Aficionados de Inglaterra se enfoca en la dificultad para acceder a entradas asequibles y en el efecto multiplicador de los gastos asociados a un desplazamiento transatlántico. Thomas Concannon, portavoz del grupo, calificó de “asombrosos” los precios estimados para la final y reclamó una “importante asignación de entradas de la categoría más baja a las naciones participantes, y que no se vean afectadas por la ubicación de la ciudad anfitriona ni por los precios dinámicos”.

La controversia se intensificó por rumores de una comisión del 15% aplicada por la plataforma oficial de reventa de la FIFA sobre transacciones entre aficionados en el mercado secundario, donde ya aparecían anuncios con precios que alcanzaban decenas de miles de dólares. La organización aseguró que su plataforma busca ofrecer un canal seguro y regulado para quienes desean vender o comprar entradas, conforme a la legislación estadounidense.

Sin embargo, el ente rector subrayó además su condición de entidad sin ánimo de lucro y argumentó que “los ingresos que se generan por la Copa Mundial se reinvierten para impulsar el crecimiento del fútbol (masculino, femenino y juvenil) en las 211 federaciones afiliadas a nivel mundial”, añadiendo que “sin el apoyo financiero de la FIFA, más del 50 % de estas federaciones no podrían operar”.