
Una nueva técnica que integra inteligencia artificial promete revolucionar el proceso de preservación de antiguas obras de arte, permitiendo la restauración de piezas dañadas en cuestión de horas.
Este desarrollo innovador involucra la creación de una reconstrucción digital de la obra afectada, que luego se imprime en una lámina de polímero transparente. Posteriormente, esta lámina es colocada cuidadosamente sobre la pintura original, facilitando una restauración rápida y efectiva.
El método fue desarrollado por Alex Kachkine, un investigador de posgrado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Para ilustrar la eficacia de esta técnica, Kachkine restauró una pintura del siglo XV llamada “La Adoración de los Pastores”, atribuida al artista Martin Schongauer. La obra, que presenta una rica complejidad visual, estaba severamente dañada, mostrando grietas y áreas donde la pintura se había perdido.
Kachkine llevó a cabo un escaneo detallado de la pintura para identificar las áreas que requerían atención, descubriendo más de 5.600 secciones que necesitaban reparación. Utilizando software como Adobe Photoshop, creó una máscara digital que replicaba los colores y patrones de la obra original. Esta máscara posteriormente se imprimió y se aplicó sobre la pintura, utilizando una paleta de más de 57.000 colores para rellenar las zonas dañadas.
“Tomó años de esfuerzo para que este método funcionara”, explicó Kachkine. “Me sentí muy aliviado al ver que finalmente pudimos reconstruir y unir las partes supervivientes de la pintura”, añadió
A diferencia de las técnicas tradicionales, que pueden tomar mucho tiempo y esfuerzo por parte de los restauradores, este enfoque permite a los expertos trabajar de forma más eficiente, aunque Kachkine también enfatiza la importancia de considerar el impacto ético de cubrir las obras originales con una lámina.
Cabe destacar que este método puede ser particularmente útil para pinturas que han sido barnizadas y que tienen superficies relativamente lisas, ya que la lámina se adhiere más fácilmente que en superficies rugosas. Además, en caso de ser necesario, la máscara puede ser retirada sin dañar la obra original.
Expertos en el campo, como el profesor Hartmut Kutzke del Museo de Historia Cultural de la Universidad de Oslo, opinan que “es probable que el método sea más aplicable a pinturas de valor relativamente bajo que, de otro modo, se mantendrían ocultas, pero podría no ser adecuado para obras de arte famosas y valiosas”.
“Sin embargo, también podría ampliar el acceso de la población al arte, sacando las pinturas dañadas del almacén y presentándolas a un nuevo público”, añade.