
La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha anunciado que está realizando los últimos preparativos para el lanzamiento de la misión Proba-3, la cual tendrá como propósito la creación de eclipses solares artificiales desde el espacio exterior.
Proba-3 consiste en una red de satélites en formación que orbitarán el planeta en una formación extremadamente precisa: las desviaciones no deben superar nunca un milímetro de diferencia.
Se espera que las dos naves que transportarán a los satélites partan el miércoles desde el Centro Espacial Satish Dhawan de la India en Sriharikota, una isla ubicada en la Bahía de Bengala, a las 16:08 horas, hora local de la India. Después de cuatro meses de viaje, los satélites alcanzarán una órbita notablemente elíptica, acercándose a una distancia de alrededor de 600 kilómetros de la Tierra antes de alejarse hasta unos 60.000 kilómetros.
“Este es un experimento espacial que esperamos que sirva para demostrar un nuevo concepto, una nueva tecnología”, aseguró Damien Galano, quien encabeza el proyecto Proba en la ESA. “Es un desafío inmenso, ya que debemos controlar de manera muy precisa la trayectoria de las dos naves”, añadió.
Si el experimento funciona de manera correcta, los satélites se alinearán con el sol de forma tal que la nave principal proyecte una sombra controlada sobre su compañera, lo que permitirá que los instrumentos de esta última puedan recolectar datos sobre la corona solar, que es la capa exterior de la atmósfera del Sol.
Por muchos años, los científicos han estudiado la corona solar mediante los eclipses, ya que la Luna bloquea la superficie del Sol, haciendo que solo la corona sea visible desde la Tierra. No obstante, ha forzado a los astrónomos a tener que estar persiguiendo eclipses alrededor del mundo, contando con solo unos pocos minutos de observación efectiva si las condiciones climáticas lo permitían.
Sin embargo, Proba-3 podría revolucionar el estudio del Sol al producir alrededor de 50 eclipses artificiales por año, cada uno de los cuales tendría una duración aproximada de 6 horas.
Cabe destacar que los resultados de estas investigaciones podrían contribuir al mejoramiento de las predicciones del clima solar, brindándoles a los astrónomos la posibilidad de tener una comprensión más profunda de las eyecciones de masa coronal (chorros de plasma que son lanzados al espacio) y de las peligrosas tormentas solares, que son capaces de generar grandes perturbaciones en líneas eléctricas y de telecomunicaciones en la Tierra.